Recetas con acelgas: ideas fáciles y saludables para aprovechar esta verdura
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Si las acelgas llevan semanas ocupando el cajón de las verduras de tu nevera sin que sepas muy bien qué hacer con ellas, este artículo llega en el momento justo. Y si apenas las has cocinado, también. Las acelgas son una de esas verduras que merecen la pena rescatar del olvido: nutritivas, versátiles, económicas y, bien preparadas, absolutamente deliciosas. Aquí encontrarás recetas con acelgas para todos los gustos: desde guarniciones de diez minutos hasta platos completos que triunfan en cualquier mesa familiar.
Qué son las acelgas y por qué merece la pena cocinarlas más a menudo
La acelga (Beta vulgaris var. cicla) es una hortaliza de hoja ancha perteneciente a la familia de las amarantáceas, la misma que la remolacha. Se cultiva en España desde hace siglos y es un pilar de la dieta mediterránea tradicional. Sus hojas son de color verde intenso y sus tallos, llamados pencas, pueden ser blancos, amarillos, rojos o multicolores según la variedad.
Desde el punto de vista nutricional, las acelgas son una fuente excelente de vitaminas K, A y C, además de aportar magnesio, potasio, hierro y fibra dietética. Una ración de 100 gramos de acelgas cocidas aporta únicamente alrededor de 19 kilocalorías, lo que las convierte en una opción ideal para quienes cuidan su alimentación sin renunciar al sabor ni a la saciedad.
Otro punto a su favor es la temporada: aunque hoy se encuentran prácticamente todo el año en mercados y supermercados, su mejor momento va de otoño a primavera. En esos meses están en su punto óptimo de sabor y textura. Si las compras en temporada alta, el ahorro en el ticket de la compra también se nota.
Acelgas como guarnición: las recetas más sencillas y rápidas
Una de las formas más habituales de preparar las acelgas en la cocina española es como guarnición. Son perfectas para completar un plato de carne, pescado o huevos, y se preparan en cuestión de minutos.
Acelgas rehogadas con ajo y aceite de oliva
La receta más clásica y directa. Lava bien las acelgas, separa las hojas de las pencas y cuécelas por separado (las pencas necesitan unos minutos más). Escúrrelas con cuidado, exprímelas para eliminar el exceso de agua y saltéalas en una sartén amplia con aceite de oliva virgen extra, ajo laminado dorado y una pizca de sal. Un chorrito de limón al final realza el sabor y les da frescura. Listo en menos de 15 minutos, de la cazuela a la mesa.
Acelgas con patatas cocidas
Uno de los platos caseros más reconfortantes de la cocina española. Se cuecen las acelgas junto con patatas troceadas en agua con sal, se escurren bien y se aliñan con aceite de oliva, ajo machacado y sal al gusto. Es un acompañamiento contundente, nutritivo y muy económico. En muchas casas se añade un huevo duro picado por encima para hacerlo todavía más completo.
Acelgas gratinadas con bechamel y queso
Para una guarnición más elaborada y festiva, las acelgas cocidas y bien escurridas se disponen en una bandeja apta para horno, se cubren con bechamel casera y queso rallado al gusto, y se gratinan a 200 grados hasta que la superficie queda dorada y burbujeante. Cremoso, sabroso y muy fácil de preparar con antelación. Queda estupendo como acompañamiento de un asado o como plato único con pan crujiente.
Rellenos con acelgas: de canelones a empanadillas y pimientos
Las acelgas son protagonistas perfectas en rellenos de todo tipo. Su sabor suave y su textura una vez cocinadas las hacen ideales para masas, pastas o verduras rellenas. Aquí van las ideas que más funcionan.
Canelones de acelgas y ricotta
Un clásico de la cocina italiana que encaja a la perfección en la mesa española. El relleno se prepara mezclando acelgas cocidas y bien escurridas con queso ricotta o requesón, nuez moscada recién rallada, sal y pimienta negra. Se rellenan los canelones previamente cocidos, se cubren con salsa de tomate casera o bechamel y se gratinan al horno durante 20 minutos. Es un plato que gusta a toda la familia, hasta a los más pequeños que habitualmente rechazan las verduras, porque el queso suaviza el conjunto por completo.
Empanadillas de acelgas con pasas y piñones
Esta combinación puede sorprender a primera vista, pero es un clásico documentado de la cocina levantina y andaluza. El relleno mezcla acelgas rehogadas con ajo, pasas remojadas, piñones ligeramente tostados y a veces un toque de pimentón dulce. Se envuelve en obleas de empanadilla, se sellan bien los bordes con un tenedor y se hornean o fríen hasta dorar. Un bocado en el que lo dulce y lo salado se equilibran de forma sorprendentemente deliciosa.
Empanada de acelgas y atún
Una opción más contundente, perfecta para llevar de excursión o para resolver un almuerzo informal sin complicaciones. La masa puede ser casera o comprada según el tiempo del que se disponga. El relleno combina acelgas pochadas con atún en conserva escurrido, huevo duro picado y tomate triturado. Se tapa con otra capa de masa, se pinta con huevo batido y se hornea hasta que queda dorada. Jugosa por dentro, crujiente por fuera.
Pimientos rellenos de acelgas y arroz
Los pimientos rojos o verdes hacen de recipiente natural para un relleno de acelgas salteadas con arroz ya cocido, cebolla pochada y queso semicurado rallado. Se colocan en una fuente con un fondo de tomate triturado, se cubren con sus propios sombreros y se hornean durante 35 minutos. Un plato vistoso, completo y con muy poco tiempo activo en la cocina.
Platos completos con acelgas: potajes, cremas y revueltos
Las recetas con acelgas no se limitan a guarniciones o rellenos. Esta verdura da mucho de sí como protagonista absoluta de platos completos, reconfortantes y muy nutritivos que pueden resolver perfectamente una comida o una cena.
Potaje de acelgas y garbanzos
Uno de los guisos más tradicionales de la cocina española, especialmente presente en Semana Santa en muchas regiones. Se elabora con garbanzos cocidos (pueden ser de bote para ahorrar tiempo), acelgas troceadas, caldo de verduras o agua, ajo, cebolla, tomate triturado y pimentón ahumado. Hay versiones que añaden bacalao desalado, arroz o huevo cocido según la tradición regional. El secreto de un buen potaje, como saben bien quienes lo han cocinado toda la vida, está en un sofrito bien pochado a fuego lento y en dejar reposar el guiso unos minutos antes de servir para que los sabores se asienten.
Crema de acelgas
Perfecta para las noches de invierno o cuando apetece algo ligero pero reconfortante. Se sofríen cebolla y ajo en un chorrito de aceite, se añaden las acelgas troceadas y se cubren con caldo de verduras casero o de brick. Tras cocinar unos 20 minutos a fuego medio, se tritura todo con batidora hasta obtener una crema fina y homogénea. Se puede añadir una patata mediana para dar más cuerpo o un poco de nata vegetal de avena para un resultado más sedoso. Un hilo de aceite de oliva virgen extra y unas semillas de sésamo al servir lo convierten en algo especial.
Revuelto de acelgas con jamón serrano
Una receta con acelga de apenas diez minutos que funciona tanto para una cena rápida entre semana como para un brunch tardío de fin de semana. Se saltean las acelgas en aceite con ajo laminado, se añaden taquitos de jamón serrano y se incorporan los huevos batidos removiendo suavemente a fuego medio-bajo hasta que cuajan con textura jugosa. Se sirven inmediatamente con tostadas de pan rústico. Sencillo, económico y lleno de sabor.
Arroz con acelgas y sofrito
Una versión más completa y contundente que el simple salteado. Se prepara un sofrito generoso de cebolla, ajo, tomate maduro y pimiento verde, se añaden las acelgas troceadas con el caldo necesario y se incorpora el arroz redondo para que cueza todo junto durante 18 minutos. Recuerda a un arroz caldoso de verduras, con mucho sabor y muy fácil de adaptar añadiendo lo que tengas a mano: pimiento del piquillo, judías verdes o incluso unas gambas congeladas.
Consejos prácticos para comprar, limpiar y conservar las acelgas
Para sacar el máximo partido a las acelgas, conviene dominar unos trucos básicos que marcan la diferencia entre un resultado mediocre y uno realmente bueno.
Cómo elegirlas en el mercado
Busca acelgas con hojas de color verde brillante e intenso y tallos firmes al tacto, sin manchas oscuras ni signos de marchitamiento o amarillamiento. Las hojas deben estar tersas y con buen cuerpo. Si tienen un ligero olor a tierra húmeda y fresca, mejor todavía: es señal de que son recientes y no llevan días en cámara.
Cómo limpiarlas correctamente
Las acelgas pueden acumular bastante tierra entre sus hojas, así que el lavado es clave. La forma más efectiva es sumergirlas en un recipiente grande con agua fría abundante, agitar suavemente y cambiar el agua una o dos veces hasta que salga limpia. Después escúrrelas en un colador y sécalas ligeramente con un trapo de cocina limpio o papel absorbente.
Separar hojas de pencas: por qué importa
Las pencas tardan más en cocinarse que las hojas tiernas, por lo que conviene separarlas al inicio y cocinarlas primero o en paralelo. Las pencas se pueden aprovechar igual que los tallos de apio: en guisos, gratinadas con queso o incluso rebozadas y fritas como aperitivo. No las tires: son deliciosas y muy aprovechables.
Cómo conservarlas en casa
Las acelgas frescas aguantan bien en el cajón de las verduras de la nevera durante 3 a 5 días si se guardan envueltas en papel de cocina ligeramente húmedo dentro de una bolsa o recipiente cerrado. Si quieres conservarlas más tiempo, puedes blanquearlas: cuécelas 2 o 3 minutos en agua hirviendo con sal, enfríalas de inmediato en agua con hielo, escúrrelas bien y congélalas en bolsas de congelación. Así aguantan hasta 12 meses sin perder propiedades ni sabor apreciable.
Preguntas frecuentes sobre las recetas con acelgas
¿Las acelgas se pueden comer crudas?
Sí, las hojas jóvenes y tiernas de acelga se pueden consumir crudas en ensaladas, aunque su sabor es algo más intenso que el de la lechuga o las espinacas baby. Las hojas más grandes y maduras quedan mejor cocinadas. Las pencas, en crudo, resultan demasiado duras y fibrosas para la mayoría de paladares, por lo que se recomienda cocinarlas siempre.
¿Las acelgas son aptas para dietas de control de peso?
Absolutamente. Son una de las verduras con menor contenido calórico: alrededor de 19 kilocalorías por cada 100 gramos cocidas. Además, su alto contenido en fibra dietética ayuda a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo, lo que facilita llegar con menos apetito a la siguiente comida.
¿Cuánto tiempo tardan en cocinarse las acelgas?
Depende del método. En agua hirviendo con sal, las hojas están listas en 5 a 7 minutos y las pencas en 10 a 12 minutos. Salteadas en sartén a fuego medio-alto, las hojas se marchitan en 3 a 5 minutos. Lo más importante es no sobrecocinarlas para que conserven su color verde vivo, su textura y la mayor parte de sus vitaminas hidrosolubles.
¿Puedo sustituir las espinacas por acelgas en las recetas?
En la mayoría de los casos sí. Ambas son hojas verdes con un sabor bastante similar, aunque las acelgas tienen una textura algo más robusta y un punto más terroso. Funcionan bien como sustituta en tortillas, cremas, rellenos y guisos. Ten en cuenta que las pencas no tienen equivalente en las espinacas, así que en recetas donde el tallo sea protagonista, las acelgas son la única opción.
¿Qué hago con las pencas si solo quiero usar las hojas?
Las pencas son un ingrediente aprovechable y sabroso por sí solas. Puedes hacerlas rebozadas con harina y huevo y fritas (quedan crujientes y sorprendentes como aperitivo), incluirlas en guisos y caldos para dar cuerpo, saltearlas con ajo como guarnición independiente o gratinarlas al horno con queso. No las tires nunca: tienen mucho potencial gastronómico y son de las partes de esta verdura que más se desperdician sin razón.
¿Las acelgas sirven para hacer batidos verdes?
Sí, aunque con moderación. Las hojas jóvenes de acelga se pueden usar en batidos verdes mezcladas con frutas dulces como plátano, manzana o piña para suavizar su sabor terroso. Al ser ricas en oxalatos, conviene no abusar de su consumo en crudo en grandes cantidades, especialmente en personas con tendencia a formar cálculos renales. Como complemento ocasional en un batido equilibrado, son una opción nutritiva y colorida.
Como ves, las recetas con acelgas son mucho más variadas y apetecibles de lo que muchos imaginan. Desde un salteado exprés de entre semana hasta un potaje de domingo que te transporta directamente a la cocina de la abuela, esta verdura tiene mucho que ofrecer a quien se atreve a darle una oportunidad. La próxima vez que las veas en el mercado, llévate un buen manojo: con las ideas que acabas de leer, seguro que encuentras tu receta favorita.